¿Se dividirá Sudán en dos?

Autor: Rubén Ruiz Calleja

Dentro de unos días, el 9 de enero, tendrá lugar en el sur de Sudán un referéndum sobre la independencia de esta región, según el compromiso al que se llegó en 2005 mediante el Acuerdo General de Paz, que puso fin a la guerra civil y que prevé esta consulta de autodeterminación del Sur. Este referéndum tiene gran trascendencia, no sólo para la política interna o regional, sino también para las grandes potencias, puesto que este país es uno de los mayores productores de petróleo de África, con posibilidades de convertirse próximamente en el primero.

Omar al-Bashir (Presidente de Sudán)

Sudán se ha visto envuelto desde su independencia en 1956 en un conflicto étnico y religioso entre la población musulmana del Norte apoyada por el gobierno, y la cristiana y animista del Sur, que se saldó hasta la firma en 2005 del Acuerdo General de Paz con 2 millones de víctimas mortales y 4,5 millones de refugiados y desaparecidos. En 1972, tras la permanente violencia entre norteños y sureños, se llegó al Acuerdo de Addis Abeba, por el que se reconocía un gobierno regional semiautónomo en el Sur. Sin embargo, desde 1983 volvieron  a producirse choques violentos debido a las acciones del gobierno de la capital, Jartum, que pusieron en peligro la autonomía sureña. La situación empeoró aún más tras el golpe militar del general Omar al-Bashir, que se mantiene en el poder desde entonces como presidente de Sudán, convirtiendo el país en una dictadura. El gobierno abolió la democracia, impuso la sharia en el país y ha venido realizando desde 2003 una limpieza étnica contra la población negra en la región occidental de Darfur, produciendo 400.000 muertos y 2,5 millones de desplazados, lo cual ha instado a la Corte Penal Internacional a expedir una orden de detención contra al-Bashir por crímenes de genocidio y de lesa humanidad.

Yacimientos petrolíferos y oleoducto en Sudán

El interés del gobierno de Jartum por el control del Sur no sólo se debe a motivos étnicos al estar el Norte habitado por árabes y el sur por población negra, sino también económicos, ya que es en el Sur donde se encuentra el 80% de los yacimientos de petróleo del país, que contrasta con el desértico Norte.

En cuanto a la implicación en el conflicto de algunas grandes potencias, Rusia y China abastecen con armas al régimen sudanés, violando el embargo de armamento impuesto por Naciones Unidas a Sudán. Y China es el principal inversor en el país, que ha construido el oleoducto para facilitar su importación, y que subvenciona las refinerías sudanesas, importando el 43% del petróleo de Sudán, apoyando económicamente y legitimando políticamente un régimen que apoya el terrorismo islamista. Además, China veta en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas la imposición de sanciones contra Sudán por el conflicto de Darfur, ya que se verían perjudicadas sus inversiones en el país africano.

¿Cómo es posible, por tanto, que un gobierno dictatorial que reprime con tanta violencia a la población sureña por el control de los recursos, pueda aceptar un referéndum de autodeterminación? Al-Bashir sabe que, a pesar de que carecería de la inmensa mayoría de los yacimientos petrolíferos si se convirtiera en una realidad la división del país, el Norte seguiría en posesión de las refinerías de petróleo, y además, por este territorio está construido el oleoducto desde los yacimientos sureños hasta la salida al Mar Rojo para su exportación. Por tanto, al-Bashir sabe que el Sur no podrá sobrevivir económicamente sin el Norte.

Soldados en Sudán

A pesar de ello, no puedo dejar de lado todo mi escepticismo con respecto a una consulta pacífica, democrática y libre en un país con una historia y una realidad como la sudanesa. Quisiera equivocarme y ver, con posterioridad al 9 de enero, que se respeta la decisión tomada por los ciudadanos del sur de Sudán. Sin embargo, no son pocas las posibilidades de que, si se aprueba la partición del país, se produzca una escalada del conflicto debido al trazado de las fronteras, sobre todo, en zonas petrolíferas. También se celebrará el mismo día un segundo referéndum en la provincia de Abyei, en el que se decidirá si la población apoyará seguir dependiendo de Jartum, o se uniría a un Sur independiente.

Sería una gran noticia para la comunidad internacional, pero sobre todo para Sudán y su población, que no se viole el Acuerdo General de Paz por cuyo cumplimiento vela la Misión de las Naciones Unidas en el Sudán (UNMIS) desde 2005. Cabe destacar también el despliegue de una misión de la Unión Europea para la observación del referéndum. ¿Dejará de ser Sudán el país más extenso de África?

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Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
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