¿Qué ha pasado y qué puede pasar en el mundo árabe?

Autor: Rubén Ruiz Calleja

Los deseos de democratización y de libertades en los países árabes están animando a la población de estos países a salir a la calle a luchar por su ideales. Sin embargo, ha sido más determinante la mala situación económica de estos países y las escasas perspectivas de empleo de muchos jóvenes lo que está instando en mayor medida a reclamar estos derechos.

Protestas en Túnez contra Ben Ali

Mohamed Bouazizi, con el que se identifican muchos jóvenes árabes, representaba la figura delmicro-emprendedor informal, frustrado por el subempleo y la corrupción, capacitado pero sin perspectivas ni opciones de acceder a un mercado de trabajo copado por las élites tradicionales carentes de renovación. Miles de jóvenes árabes se han identificado con Bouazizi y, con muy poco o sin nada que perder, piden en las calles cambios económicos y políticos. Son estos jóvenes, excluidos y sin perspectivas económicas, los que han protagonizado las revoluciones democráticas en Egipto y Túnez.

 Durante las últimas décadas se han producido en la región una serie de transformaciones socio-económicas, que son la base de los actuales cambios que están teniendo lugar ahora. Las transformaciones más importantes se refieren a las demográficas, las sociales y las económicas.

Protestas en Egipto contra Mubarak

La demografía en la región muestra que la población está en plena transición demográfica entre altas y bajas tasas de fertilidad, en particular en el medio urbano, donde se percibe una aproximación a las tasas europeas. También se ha producido una transformación social, causada por la modernización, la urbanización, mayores niveles de educación, acceso a las telecomunicaciones y a las nuevas tecnologías de la información, y la aparición de la clase media. Sin embargo, esta modernización no implica siempre una occidentalización. Aunque lentas, también han sido importantes las transformaciones económicas. Los países árabes han conseguido estabilizar sus economías en materia macroeconómica y de crecimiento, con reformas, aunque de forma incompleta y muy diferenciada por países. Casi todos los países se han abierto a la economía internacional, pero la protección de los derechos de propiedad sigue siendo uno de los puntos débiles de la región. Esta apertura económica, que ha generado una nueva clase media, ha sido incapaz de elevar la actividad económica hasta los niveles necesarios para absorber a un gran número de nuevos entrantes en el mercado laboral, lo cual ha producido elevados niveles de desempleo juvenil, que no da opciones al espíritu empresarial de los ciudadanos de estos países.

Rebeldes contra Gadafi en Libia

Se pensaba que las reformas económicas iban a llevar el desarrollo y, con ello, la democracia al mundo árabe. Sin embargo, ni la liberalización ni las reformas han generado un proceso de desarrollo, ni se ha producido una emergencia de las clases medias, sino una pauperización creciente de éstas. Las reformas han impulsado el crecimiento económico, pero éste no se ha traducido en empleo, ni en una mejora de las condiciones de vida de la población o una transformación estructural de sus economías.

¿Qué puede pasar a partir de ahora? La emergencia de sociedades democráticas, pluralistas y más justas es sólo uno de los posibles resultados, pero quizás no es el más probable en todos los casos. Túnez, origen de la “primavera árabe”, podría convertirse en el primer país en consolidar un sistema democrático, aunque también podría significar simplemente otra revolución fallida. Túnez está comenzando desde la base a construir una nueva sociedad política, con una administración efectiva que pueda conducir una regeneración económica, un sistema judicial independiente y competente, una sociedad civil y medios de comunicación de alcance nacional.

Libertad, Democracia, Laicidad

A pesar del optimismo en Túnez, es posible que, en los próximos años, el proceso de transición en este país pueda dar lugar a un sistema que quizás sea más libre que el de Ben Ali, pero sin embargo, bastante autoritario. Recientemente, han fallado muchas revoluciones que podrían haber desembocado en democracia (Irán, Bielorrusia, Rusia, Azerbaiyán, Armenia, Kirguistán, etc.). En Túnez, así como en otros países del mundo árabe, no es tan fácil que eche raíces la democracia, y podría haber más de un levantamiento antes de que se consolide.

Para Europa, sería alto el coste de no comprometerse adecuadamente en este momento histórico. Si el proceso de reformas políticas continúa, Túnez podría convertirse en el primer estado árabe democrático, y actuando como modelo para otros países del norte de África y de Oriente Medio.

Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
Esta entrada fue publicada en Islam y mundo árabe. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s