Geopolítica del Islam

Autor: Rubén Ruiz Calleja

¿Hacia dónde se dirige el Islam?, ¿cuál es el papel actual de los árabes en este nuevo Islam que se está extendiendo?, ¿dónde han quedado el panarabismo y el panislamismo? El Islam cuenta hoy en día con unos 1.500 millones de fieles, el mayor número de su historia. Los ritos islámicos se practican, como consecuencia de ello, más que nunca. Sin embargo, el origen de esta religión, Arabia Saudí o, en general, el mundo árabe, están quedándose atrás ante el creciente número de musulmanes en otros puntos del mundo. Es, por tanto, el factor demográfico el que está haciendo cambiar el centro de gravedad de la religión islámica. En la actualidad, ninguno de los cuatro países con mayor población musulmana es árabe: Indonesia, país con mayor población musulmana del mundo, aunque el estado no reconoce oficialmente ninguna religión oficial; Pakistán, es la única república islámica de éstos; India, donde el Islam es minoría; y Bangladesh. Vemos, por tanto, que el centro de gravedad del Islam se ha trasladado de Oriente Medio hacia Asia Meridional ante el significativo crecimiento demográfico que está teniendo lugar en esta parte del mundo. Solamente uno de cada cinco musulmanes hoy en día es árabe. Los árabes son ya una minoría dentro del mundo islámico, incluso en Oriente Medio, cuna del Islam: de los tres países con mayor población musulmana de la región, Irán, Turquía y Egipto, tan sólo este último es árabe.

El Islam no sólo se está expandiendo hacia el sur de Asia, sino también hacia el África subsahariana, donde hoy se sitúa en condiciones de igualdad con el cristianismo. Nigeria es, en la región, el país con mayor población musulmana, aunque el Estado no admite religión oficial. Demográficamente, el Islam cuenta con las tendencias favorables, por lo que la población musulmana superará próximamente a la cristiana.

Peregrinos en La Meca

A pesar de que el Islam es una religión plural, donde existe una gran variedad de pueblos, de lenguas y de familias dogmáticas (siendo la suní y la chií las más importantes, entre otras minoritarias), todos ellos, desde los musulmanes de Nigeria hasta los de Indonesia, comparten los cinco pilares de esta religión. Es esto lo que da unanimidad y coherencia a la comunidad de creyentes (Umma): la profesión de fe (Shahada), la oración (Salat), la limosna (Zakat), el ayuno durante el Ramadán (Sawm) y la peregrinación a La Meca (Hayy). El Islam no ha quedado fuera de la globalización. Podría afirmarse también que estamos ante un nuevo “Islam de mercado”, que se puede ver, por ejemplo, en el Ramadán, el periodo de mayor consumo popular; o en la peregrinación a La Meca, la concentración humana más importante y donde la fe y el consumismo van unidos.

Pakistán es el único estado musulmán que se fundó explícitamente  según el Islam. Tanto el Egipto de Nasser como la Libia de Gaddafi intentaron anexionarse otros territorios, pero no en nombre del panislamismo, sino del panarabismo. Hasta ahora no ha funcionado una integración de pueblos musulmanes, o bien en nombre del Islam, o bien de la unidad árabe. Incluso la Organización de la Conferencia Islámica (OCI) copió el modelo de Naciones Unidas y funciona siguiendo el modelo intergubernamental, sin avances integracionistas.

El siglo XX ha sido una época clave para el futuro del Islam. Como hemos visto, el nacionalismo ha conseguido mantenerse por encima de otras tendencias más unificadoras. Irán, el mayor estado con población chií del mundo, no consiguió expandir su revolución islámica y, con ella, el chiísmo, fuera de sus fronteras. Ni tampoco los Hermanos Musulmanes, a pesar de estar presentes en varios Estados musulmanes, han conseguido, mediante su modelo transnacional, una propagación de sus ideas entre los pueblos de Oriente Próximo. Los modelos de Estado en el mundo musulmán van en dirección contraria al modelo deseado por la mayor organización terrorista del mundo, Al Qaeda, que anhela el renacimiento del Califato que uniría de nuevo a todos los musulmanes del mundo. Además, la falta de una autoridad islámica común, hace que en algunos países sea el dirigente del Estado la autoridad religiosa.

La extensión geográfica del Islam está haciendo más heterogénea esta confesión. Un Islam que se extiende desde el Sahel hasta el Sudeste Asiático a través del Cuerno de África, de Oriente Medio y de Asia Central, lleva inevitablemente hacia la interacción y la convivencia con otras confesiones y tradiciones, por lo que esto debería conducir hacia la reforma del pensamiento islámico.

Para mas información: Jean-Pierre Filiu, “¿Vive el islam una nueva edad de oro?” en Política Exterior, enero-febrero 2011.

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Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
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2 respuestas a Geopolítica del Islam

  1. Millan dijo:

    Genial artículo, Rubén. Me gusta sobre todo su concreción y el punto analítico y de proyección hacia el futuro que tiene. De todas formas, me quedan algunas cuestiones pendientes: además de la demografía, ¿no habría otras razones (educacionales, u otras) que afectan a la propagación del Islamismo? Lo digo porque, ¿cuál es la razón por la que el Islamismo crece y no el cristianismo u otras religiones?

  2. Rubén Ruiz dijo:

    Gracias por el comentario, Millán. En mi opinión, la principal razón por la que crecen los creyentes del Islam como religión es demográfica. Es al Islam al que me refiero, ya que el Islamismo como uso del Islam con fines políticos, desde el más moderado hasta el más radical, sí que crece también por la educación, por la propaganda, por la situación política, económica o social en un determinado país….

    Sin embargo, también aumenta el número de cristianos. De hecho, aunque próximamente haya más adeptos del Islam que del Cristianismo, es posible que hacia 2050 el número de cristianos sea superior al de musulmanes. Al cristianismo le está sucediendo algo parecido que al Islam, se está alejando de su origen y de sus primeras expansiones geográficas para crecer en África y en América, dos continentes con altas tasas demográficas. Además, la población cristiana en China está en auge, y no hay que olvidar a los cristianos en India. Todo ello también provocará, al igual que el Islam, una mezcla de las prácticas originales con las autóctonas de los lugares donde crece esta religión, por lo que poco tendrá que ver la versión del Cristianismo en China, mezclada con la filosofía budista o confuciana; con la africana, en la que se introducen tradiciones animistas.

    De todas formas, es evidente que no debería surgir una “lucha” por ver cuál es la religión que consigue un mayor número de adeptos, ya que la religión es elección personal de cada uno y no debería mezclarse con cuestiones políticas. Además, a pesar de las diferencias que se puedan percibir entre las dos religiones, sobre todo por sus libros sagrados y la forma en la que están escritos, fuera de toda interpretación literalista de estos textos, entre ambas religiones existen más similitudes que diferencias.

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