El deber de defender el Euro

Autor: Rubén Ruiz Calleja

El futuro del Euro sigue siendo cuestionado por parte de analistas de distintas procedencias. Algunos destacan el coste que implica tener una moneda única para los miembros de la Eurozona, sobre todo en tiempos de crisis, como la pérdida del control sobre la divisa, perdiendo así la soberanía en política monetaria. Por tanto, frente a una crisis de liquidez o de solvencia, ya no se puede devaluar la moneda nacional para favorecer las exportaciones, lo cual causa, al mismo tiempo, un aumento de la inflación.

¿Reunía o reúne la UE las condiciones necesarias para convertirse en una Unión Monetaria a la perfección? Para afirmar si una región está preparada para una unión monetaria se utiliza la teoría del economista canadiense Robert Mundell sobre la Zona Monetaria Óptima, un área donde haya rigidez en el tipo de cambio pero puedan fluctuar sólo frente al exterior. Para conseguirlo se deberían incluir las siguientes características: movilidad laboral y de factores de producción, flexibilidad salarial y de precios, apertura económica, diversificación en la producción y en el consumo, tasas de inflación similares, e integración fiscal y política. Cuantos más factores se incluyan, mejor funcionará una unión monetaria. Analizando el caso de la UE y debido a la falta de movilidad laboral, de flexibilidad salarial y de transferencias fiscales, podríamos afirmar que la UE todavía no forma una Zona Monetaria Óptima. Es necesario conocer las carencias de nuestra unión monetaria para poder solucionarlas, pero los pasos fundamentales que hay que dar son políticos, y es la voluntad de los Estados miembros lo que cuenta a la hora de avanzar en la integración europea. A pesar de todo, la moneda única ha sido un éxito, tanto económico como político.

Unión Monetaria

Las razones del éxito de la Unión Monetaria y por las que debemos confiar y mantener la moneda común son numerosas. En primer lugar, el Euro deja de lado los costes de transacciones, despareciendo las cargas de conversión, y aumentando la rapidez y la transparencia. Esto favorece, por tanto, una mayor integración del mercado. Asimismo, la moneda única reduce la inseguridad acerca de futuras tasas de cambio, y con ello, los consumidores y las empresas resultan beneficiados. Hay que destacar igualmente que, cuanto mayor sea el número de Estados que se adhieran a la Eurozona, mayor será el peso del Euro, ya que si éste permanece estable, podría convertirse en una moneda de reserva internacional, remplazando al dólar o, como prevé un reciente informe del Banco Mundial, compartiendo ese lugar a mediados de la próxima década con el Dólar y el Renminbi, representando, así, a las tres mayores economías del mundo: la Unión Europea, Estados Unidos y China. El hecho de convertirse en moneda de reserva internacional reduciría los costes causados por los riesgos de cambio de divisa. De la misma manera, encontramos un beneficio económico del Euro en el aumento de la credibilidad en la lucha contra la inflación. Para ello, los gobiernos deberían contar con las mismas preferencias en términos de inflación y desempleo. Además, mediante una moneda común, disminuye la especulación, puesto que ya no es posible la depreciación de la moneda nacional. Y finalmente, es de crucial importancia el hecho de que la Unión Monetaria completa el mercado interior.

La posición que está manteniendo Alemania ante los países de la Eurozona con crisis de insolvencia, o en general, ante el Euro y ante la posible y deseable emisión en un futuro de bonos europeos, no es comprensible atendiendo a los pingües beneficios de los que disfruta Berlín gracias al Euro. Con una política monetaria germanizada y un Banco Central Europeo a imagen y semejanza del Bundesbank, Alemania está obligada a seguir apostando por el Euro y a mantener, por tanto, la estabilidad económica en la Eurozona. Durante los últimos dos años, las exportaciones alemanas han aumentado un 18%. Si nos imaginamos un escenario sin el Euro, ante la actual crisis, los países con problemas de déficit y deuda pública hubieran devaluado sus divisas para ser más competitivos y aumentar las exportaciones. Por lo tanto, un marco alemán revalorizado debido a la confianza y la estabilidad que mostraría, no lo tendría tan fácil para competir con unas divisas depreciadas. De ello se concluye que las exportaciones de Alemania hubieran sido muy inferiores a las actuales de no contar con una moneda común.

La defensa del Euro no es sólo un apoyo a nuestra moneda común, sino también a la historia de la propia Unión Monetaria, parte fundamental en el proceso de construcción y de integración europeas. El futuro del Euro será el futuro de Europa. Por lo tanto, es una obligación para todos los europeos defender el Euro, ya que, así, defenderemos a la Unión Europea.


Fuente ilustración: http://www.rtve.es/imagenes/bancos-centrales-respaldan-euro-comprando-deuda-publica/1273499361440.jpg

Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
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