De Radical a Terrorista: la influencia de Internet

Autor: Rubén Ruiz Calleja

Cuando hablamos de terrorismo o, de forma personalizada, de terrorista, no sólo debemos tener en cuenta en la lucha contra el terrorismo al individuo que ya está dispuesto a cometer un atentado mediante cualquier medio, incluso con su propia muerte, para luchar por sus ideales. Es necesario hablar también de lucha contra la radicalización, la fase por la que el futuro terrorista adopta una posición extremista en la defensa de sus ideas. Por tanto, ¿cuál es el verdadero problema, la radicalización o el terrorismo?

Yihadistas

El proceso de radicalización de un individuo no carece de riesgos, ya que, si bien alguien con ideas radicales no tendría por qué usar aún la violencia para defenderlas, sí está más cerca de avanzar hacia siguientes fases, en los que sí recurrirá a la violencia, llegando a cometer actos terroristas para defender sus ideales. Por tanto, hay que vigilar muy de cerca los procesos de radicalización: dónde tienen lugar, qué ideas defienden, qué objetivos persiguen. Con bastante probabilidad, muchos de los que hoy son radicales, pero aún no violentos, a corto plazo defenderán sus fines mediante la fuerza. En primer lugar y, para evitar, por ello, que un individuo ingrese en un grupo terrorista, habría que preguntarse cómo prevenir a estas personas de que tengan visiones radicales. En caso de que éste se encuentre en una posición avanzada en el proceso de radicalización, hay que plantearse cómo prevenirles de que actúen (no tiene por qué ser violentamente) conforme a esas visiones radicales. Y finalmente, es fundamental prevenir que los ya radicales se unan a grupos terroristas para defender su visión extremista. Evidentemente, es esta última cuestión la que plantea el problema más serio, el paso que se da de la radicalización al terrorismo, que representa el final del proceso.

Es de gran importancia el tipo de liderazgo con el que cuenta la organización terrorista. De la figura del líder, de su carisma, de su conocimiento espiritual y político, dependerá el mantenimiento en el tiempo de la organización, o de si está condenada a la desaparición. También depende del contexto y del objetivo político del grupo terrorista. No es lo mismo un grupo terrorista basado en ideales religiosos que otro basado en fines políticos, ya que los objetivos políticos suelen tener un carácter más preciso, un ámbito de actuación concreto en el que actuar y con fines locales. En cambio, la lucha con fines religiosos es generalmente más amplia, con formas de actuación y objetivos transnacionales, regionales o globales.

Los terroristas que han pasado por el proceso de radicalización son individuos que no sólo abrazan puntos radicales, sino que también defienden que el fin justifica los medios. Cualquier medio es posible, incluso los atentados terroristas, para justificar la causa. El terrorismo nunca responde solamente a una única motivación. Algunos motivos no ideológicos que sirven para implicarse en terrorismo también pueden formar parte de la motivación. La situación social, económica o la educación influyen en la ideología y son, igualmente, motivo para abrazar ideas radicales. No todos los individuos que pertenecen a una organización terrorista han llegado a un nivel de radicalización similar ni, por tanto, desempeñan los mismos roles dentro de la organización, por lo que habría que preguntarse si hay métodos diferentes de desradicalización para estos roles distintos.

Osama Bin Laden

Son varios los factores que se tienen que dar para que se mantenga activo un grupo terrorista. La ideología es uno de ellos, lo que legitima la acción violenta. Es básico el sentimiento de pertenencia a un grupo, el cual comulga con la misma ideología y lucha por la misma causa. Y es el líder del grupo el que consigue que la legitimidad y la cohesión se mantengan en el grupo sobre el individuo, por lo que el hipotético fin de la cohesión del grupo significará el final de la organización.

¿Cómo y por qué un terrorista deja de serlo?

Hasta ahora nos hemos planteado cómo y por qué un individuo se radicaliza y se convierte en terrorista. Igualmente importante es el proceso contrario, la desradicalización.

Es posible que un terrorista, dependiendo de su grado de radicalización, estime que su grupo haya ido “demasiado lejos” para defender las ideas; o en cambio, puede pensar que el grupo no haya ido “lo suficientemente lejos”. También puede interpretar que los objetivos no se han cumplido por esos medios, que son inútiles y, por ello, no haber cumplido lo que esperaba le hace desistir. O bien, también puede darse la situación en que un terrorista se vea sometido a presiones psicológicas si pierde legitimidad el hecho de cometer atentados terroristas como defensa de la causa por la que lucha. De la misma manera, no hay que olvidar que la educación y el apoyo económico también son factores frecuentes para desligarse del terrorismo.

Cuando los terroristas abandonan sus respectivas organizaciones, ¿abandonan también sus ideas radicales? Es posible que la prueba de ello sea tras un nuevo contacto de éstos con radicales. El momento más importante para una posible vuelta a la radicalización es este eventual contacto con las mismas personas que aún mantienen las ideas defendidas mediante el terrorismo.

La influencia de Internet

Los jóvenes que poseen ideas radicales y simpatizan o militan en grupos terroristas no sólo llevan nuevas ideas y métodos, sino que también usan nuevas tecnologías para alcanzar sus fines. Internet es una herramienta que es cada vez más utilizada por organizaciones terroristas para expandir sus ideas, para atraer la atención de los jóvenes y que éstos se unan a los grupos terroristas. Por tanto, Internet es un campo abierto a la radicalización, por ejemplo, de futuros yihadistas. Sin embargo, ¿puede tener Internet un papel importante en los procesos de abandono del terrorismo yihadista?, ¿sirve Internet, además de para reclutar a futuros yihadistas, para erosionar ese discurso?

Yihad Islámica

Internet cuenta con algunas características que facilitan los procesos de abandono de la violencia yihadista. En primer lugar, la interacción con los internautas da visibilidad a las discrepancias ideológicas y a las críticas. La presencia yihadista en Internet es evidente. Organizaciones terroristas como Al-Qaeda apuestan por la Web 2.0, espacios abiertos a comentarios de usuarios que, en cualquier momento, pueden poner en duda el discurso radical. Ésta es una faceta que puede perjudicarles, ya que en ciertos espacios y foros, donde no haya un moderador que censure ciertos comentarios, es la contribución de los usuarios la que conforma la página web. Vídeos yihadistas colgados en algunas páginas web, redes sociales o encuentros virtuales con terroristas pueden contribuir a ese reclutamiento de futuros terroristas, pero también son espacios abiertos a las críticas, ya que cuentan éstos con comentarios de los internautas. Como consecuencia, estos comentarios pueden despertar contradicciones en cuanto a opiniones.

Internet dificulta que los grupos terroristas aíslen a sus seguidores desde el punto de vista de la información. Esto puede tener consecuencias negativas para dichos grupos en casos en el que haya desistimiento de miembros destacados de la organización, o de cualquier tipo de noticia que vaya en contra de los ideales que defiende la organización terrorista. Asimismo, Internet también potencia la difusión y el acceso a los materiales ideológicos y religiosos que debilitan el discurso del terrorismo.

A pesar de que Internet puede ser útil en los procesos de abandono de la violencia yihadista, la red también puede obstaculizar estos procesos. En algunas páginas web se permite excluir a los que ponen en duda el discurso terrorista, excluyendo comentarios de algunos foros. El papel de los moderadores en muchas de las páginas es fundamental para no contaminar el mensaje. Estos contenidos que ponen en duda la legitimidad del terrorismo pueden ser también rápidamente replicados, para intentar evitar que la disonancia pueda prolongarse en el tiempo.

En conclusión, los radicales cuentan con un medio más para difundir sus ideas, aunque con los inconvenientes que hemos visto. Internet, por tanto, es y seguirá siendo un medio fundamental para ambos procesos: la radicalización y la desradicalización de los terroristas.

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Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
Esta entrada fue publicada en Internacional, Seguridad y Defensa. Guarda el enlace permanente.

Una respuesta a De Radical a Terrorista: la influencia de Internet

  1. isabel dijo:

    Clap, clap, clap. Un fantástico análisis como siempre, Rubén. Como siempre, los extremos son peligrosos, pero algunos se aprovechan del “potencial terrorista” de algunos países (véase Yemen) para meter mano (“cooperar”, según dicen).

    ¡Sigue así!

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