La amenaza norcoreana

Autor: Rubén Ruiz Calleja

Corea del Norte representa hoy el foco de atención para la seguridad asiática e internacional, un país cuyo joven dictador inexperimentado no duda en lanzar provocaciones incluso a la primera potencia mundial, pero que no puede permitirse poner en práctica. A pesar de que las dos Coreas manifestaron sus intenciones de mejorar las relaciones bilaterales, éstas siguen deteriorándose, y la escalada del conflicto no se detiene. Si la Corea del Norte del dictador Kim Jong-un no cesa las provocaciones a su vecino del sur, las tensiones continuarán creciendo y el país estará cada vez más aislado. Es posible que ante un cada vez más aislado régimen norcoreano, China vaya alejándose paulatinamente de Pyongyang, un apoyo en el que, hoy en día, tiene poco que ganar y mucho que perder.

Misil de Corea del Norte en la Plaza Kim Il Sung de Pyongyang

Tras la guerra de Corea, Pyongyang presionó a Rusia y a China para que estos países transfirieran a Corea del Norte tecnología nuclear. El primer ensayo nuclear norcoreano tuvo lugar en 2006, y se calcula que Pyongyang ha adquirido entre seis y doce bombas nucleares. Lo que no se conoce es si Corea del Norte tiene la capacidad de fabricar cabezas nucleares para sus misiles balísticos. Sin embargo, según un documento elaborado por la Agencia de Inteligencia de Defensa de Estados Unidos, Corea del Norte podría haber conseguido la capacidad de armar misiles balísticos con cabezas nucleares, aunque en caso de ser así, la fiabilidad podría ser “baja”. Además, hay evidencias de que Pyongyang ayudó a Siria de forma secreta en la construcción del reactor para producir plutonio que bombardeó Israel, y de que el régimen norcoreano vendió tecnología nuclear a Irán y Libia. Asimismo, se sospecha que Corea del Norte ayudó a la junta militar de Myanmar a desarrollar un programa nuclear clandestino y misiles balísticos. Cualquier intento por parte de alguno de los países del sudeste asiático de dotarse de capacidad nuclear tendrá consecuencias inmediatas. Países como Indonesia, Tailandia o Filipinas responderían en la misma dirección. Cualquiera de estos Estados, con fuertes vínculos con Estados Unidos, podría desarrollar programas nucleares con la ayuda de Washington para mantener el equilibrio de poder en la región en el hipotético caso de verse alterado. La diferencia sería un nuevo orden regional con capacidades nucleares, lo que haría más peligrosa y frágil la convivencia en la región.

Cabe destacar la importancia de los misiles balísticos para Corea del Norte, que le suponen una importante fuente de ingresos. Pyongyang no sólo vende componentes y tecnología, sino también misiles balísticos a países como Egipto, Irán, Libia, Yemen, Siria y Pakistán. De hecho, Corea del Norte, junto con Pakistán y China, ha contribuido a que Irán consiga la tecnología y el desarrollo de su proceso de enriquecimiento de uranio. Además, Irán ha colaborado con Corea del Norte para suministrar ayuda militar y financiera a Hamás.

Corea del Norte es uno de los pocos países del mundo que no es miembro de la Organización para la Prohibición de Armas Químicas, establecida en 1997, por lo que tampoco es firmante de la Convención de Armas Químicas. Tampoco forma parte del Tratado de No Proliferación Nuclear, puesto que se retiró de éste en 2003. Además, Corea del Norte está considerado, junto con Irán, como uno de los Estados que presentan un mayor riesgo de transferencia de armas nucleares u otro tipo de armas de destrucción masiva a actores no estatales.

Descendiente de dictadores, Kim Jong-un se formó en Occidente, concretamente en Suiza. Ésta es una de las razones por las que en el momento de acceder al poder, muchos confiaban en que este dirigente podría llevar a cabo una política más aperturista hacia el exterior. Por el contrario, más bien podría entenderse que tras el hecho de haber residido fuera de Corea del Norte, Kim Jong-un necesita mantener una dura retórica provocadora para convencer a las elites del régimen comunista norcoreano de que el continuismo de su padre, Kim Jong-il, y de su abuelo, el “presidente eterno” Kim Il-Sung, está garantizado; y que Pyongyang es capaz no sólo de mantener su posición de fuerza en la geopolítica regional, sino que tiene la valentía de provocar a la comunidad internacional y, en concreto, a la primera potencia internacional, los Estados Unidos de América. Con todo ello, el dictador norcoreano tan sólo muestra su inexperiencia al declarar el estado de guerra con Corea del Sur, una situación que no había cambiado desde el comienzo de la Guerra de Corea en 1950, y que en caso de hacer realidad alguna de sus provocaciones utilizando armas nucleares, su aislamiento causaría inmediatamente el fin de su propio régimen.

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Referencias:

Lara Fernández, B., Cooperación Internacional en la lucha contra el terrorismo nuclear y riesgos de los “Estados fallidos” y de las redes de tráfico ilegal en relación con este terrorismo, en “Las armas NBQ-R como armas de terror”, Monografía del CESEDEN 120, Ministerio de Defensa, abril 2011, Madrid (España).

Litwak, R.S., Global Terrorism and Nuclear Proliferation alter 9/11, ARI 151/2011, en “Real Instituto Elcano”, 21 enero 2011, Madrid (España).

Fuente de la imagen:

http://www.cbsnews.com/8301-202_162-57421805/analysts-north-koreas-ominous-missiles-showcased-at-military-parade-not-very-good-fakes/

Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
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