La identidad europea de Luxemburgo

Autor: Rubén Ruiz Calleja

El Gran Ducado de Luxemburgo se ha caracterizado hasta ahora por ser un Estado que goza de una estabilidad política y económica ejemplares. Jean-Claude Juncker, líder del Partido Popular Cristiano Social (CSV), acaba de poner fin a sus dieciocho años como Primer Ministro de Luxemburgo, un país que comparte su identidad histórica luxemburguesa con un profundo europeísmo que ha hecho de esta nación cuna de padres fundadores que han venido moldeando durante décadas el proceso de construcción europea. El papel y la contribución de Juncker al proyecto europeo y su experiencia en política nacional pero sin desatar nunca el lazo que le une a Bruselas, convierten al político luxemburgués en un firme candidato para un puesto de peso en Europa.

 Luxemburgo: corazón de Europa

Sede del Banco y Caja de Ahorros del Estado (Luxemburgo) / Rubén Ruiz

Luxemburgo, por su situación geográfica, ha sido durante la historia escenario de luchas entre potencias y ha pertenecido a distintos reinos e imperios europeos. Hasta que en 1867 Luxemburgo obtiene, por el Tratado de Londres, el estatuto de Estado neutral, el Gran Ducado vivió cuatro siglos de dominación extranjera, permaneciendo bajo la autoridad de los Duques de Borgoña, los Reyes de España, de Francia, de los Países Bajos, y los Emperadores de Austria. Además, Luxemburgo sufrió la invasión alemana durante las dos guerras mundiales. Sin embargo, la historia no ha mermado la identidad nacional luxemburguesa. Al contrario, los ciudadanos están orgullosos de su identidad y no sólo la conservan, sino que intentan reforzarla día a día para evocar su independencia y diferenciarse, así, de cualquier nación que, en el pasado, ejerció su dominio e influencia sobre Luxemburgo. El lema nacional “Mir wölle bleiwe wat mir sin” (“queremos seguir siendo lo que somos”) es la mejor seña del sentimiento de identidad luxemburguesa.

Más tarde, el continuo contacto con pueblos europeos y la necesidad de interactuar con ellos hizo de Luxemburgo uno de los Estados fundadores de las Comunidades Europeas. Esta identidad europea está igualmente arraigada entre la población. En 1952, Luxemburgo se convierte en la primera sede de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) y, por tanto, la primera “capital de Europa”. Es precisamente su pertenencia a la posterior Comunidad Económica Europea (CEE) lo que ha promovido la expansión económica de Luxemburgo y el aumento de la inmigración. Los flujos migratorios al Gran Ducado han hecho que, en la actualidad, alrededor del 45% de la población del país no sea de origen luxemburgués.

¿Se mantendrá la estabilidad política y económica?

Actualmente, Luxemburgo, que cuenta con el mayor PIB por habitante del mundo, con una tasa de desempleo del 7%, con una deuda pública del 20,8% de su PIB y esperando un crecimiento de su economía de casi un 2% en 2013, mantiene una estabilidad económica que lo convierte en el país más rico de la Eurozona, con uno de los diez mayores mercados financieros del mundo y, tras Estados Unidos, es el segundo mayor centro internacional de fondos de inversión. Luxemburgo es uno de los pocos Estados europeos que mantiene la “Triple A”, la máxima nota a su deuda por parte de las principales agencias de calificación. Además, el banco estatal fue considerado en 2012 el séptimo más seguro del mundo. Este país de 537.000 habitantes acoge en la actualidad a 141 bancos procedentes de 26 países, siendo la estabilidad política y económica que ha gozado el país en las últimas décadas una de las principales razones de los inversores para mantener la confianza en Luxemburgo.

¿Podría un asunto interno desestabilizar política y económicamente al país? Hace unos meses, un escándalo que concierne a los servicios de inteligencia de Luxemburgo causó una moción de censura y la posterior dimisión del gobierno, un hecho que no ocurría en este Estado centroeuropeo desde el final de la Segunda Guerra Mundial. Jean-Claude Juncker, a pesar de volver a ganar las elecciones anticipadas del 20 de octubre de 2013 con una amplia diferencia respecto de los demás partidos, por primera vez en la historia del Gran Ducado una coalición de tres partidos (liberales, socialistas y ecologistas) van a poner fin al gobierno del Partido Popular Social Cristiano (CSV) y a los dieciocho años que llevaba Juncker en el cargo de Primer Ministro, el jefe de Gobierno elegido democráticamente que más tiempo llevaba en tal puesto de todo el mundo.

Las coaliciones gubernamentales son en Luxemburgo la manera habitual de formar un gobierno tras las elecciones legislativas. Desde su fundación en 1944, el CSV ha conseguido en todas las elecciones mayoría de escaños, y las coaliciones gubernamentales han sido siempre necesarias para alcanzar la mayoría absoluta. Desde entonces, tan sólo Gaston Thorn, del Partido Democrático (DP), de ideología liberal, ha podido alcanzar la Presidencia del Gobierno con una coalición con el Partido Socialista (LSAP) entre 1974 y 1979, a pesar de ser los cristiano-demócratas del CSV los que obtuvieron mayoría de votos y de escaños. Tras esa única legislatura de color político diferente, Pierre Werner volvió a llevar al CSV a la jefatura del Gobierno, el cual fue sucedido en 1984 por Jacques Santer, y éste, a su vez en 1995, por Jean-Claude Juncker tras ser elegido Santer Presidente de la Comisión Europea.

Jean-Claude Juncker: imagen política de Luxemburgo y de Europa

Jean-Claude Juncker, Primer Ministro de Luxemburgo, interviene el 6 de marzo de 2013 en el marco de la Conferencia “EMU at the crossroads“, organizada por el Centro Virtual del Conocimiento sobre Europa (CVCE) / © 2013 Centre Virtuel de la Connaissance sur l’Europe (www.cvce.eu)

A pesar de la nueva coalición gubernamental que va a dejar en la oposición al CSV, la figura de Jean-Claude Juncker puede salir reforzada. Su experiencia en los asuntos europeos y su búsqueda de consensos entre los Estados miembros convierten al Primer Ministro luxemburgués en funciones en un firme candidato para suceder a José Manuel Durão Barroso o a Herman Van Rompuy al frente de la Comisión Europea o del Consejo Europeo en 2014.

¿Por qué Juncker sería un buen Presidente de la Comisión o del Consejo Europeo? Su experiencia política, tanto en asuntos internos como europeos, es muy significativa. Antes de ser nombrado Primer Ministro, ya había ocupado el cargo de Secretario de Estado de Trabajo y de la Seguridad Social durante la segunda etapa del gobierno de Pierre Werner. A continuación, con Jacques Santer como Jefe de Gobierno, Juncker fue nombrado Ministro de Trabajo y Ministro delegado de Presupuesto y, hasta 1995, fue Ministro de Finanzas y de Trabajo, año en el que se convirtió en Primer Ministro, sin dejar de ocupar las carteras de Finanzas y de Trabajo.

Su experiencia en política nacional se ve complementada con su trayectoria en las esferas europeas. Sus primeros pasos en el ámbito europeo los dio presidiendo en 1985 el Consejo de Asuntos Sociales y el de Presupuesto. En 1991, también durante la Presidencia rotatoria del Consejo, no sólo participó en las negociaciones del Tratado de Maastricht que conducen a la Unión Económica y Monetaria (UEM), sino que presidió el Consejo de Asuntos Económicos y Financieros, redactando numerosas partes del tratado y llevando a los Estados miembros a un acuerdo gracias a su propuesta de la fórmula del “opt-out” para Reino Unido, una cláusula de exención por la que se permitía a Londres quedarse fuera de la tercera fase de la UEM y, por tanto, de la Eurozona. Fue destacable, igualmente, el papel de Juncker como mediador entre la Alemania de Helmut Kohl y la Francia de Jacques Chirac para lograr un acuerdo referente al Pacto de Estabilidad que acompaña a la Unión Económica y Monetaria. En 2004, es elegido primer Presidente permanente del Eurogrupo hasta su dimisión en 2013. Además, como Primer Ministro de Luxemburgo, ha dirigido en dos ocasiones la Presidencia rotatoria del Consejo de la Unión Europea con resultados significativos. En la Presidencia de 1997, la idea de Juncker de reforzar el aspecto social de la Unión obtuvo sus frutos con el nacimiento del “Proceso de Luxemburgo” para estimular la creación de empleo. En segundo lugar, el éxito de la Presidencia de 2005 radica en el acuerdo alcanzado para la reforma del Pacto de Estabilidad y de Crecimiento, así como en el relanzamiento de la Estrategia de Lisboa.

Convencido europeísta, Juncker no duda en apostar por más y mejor Europa, por más integración, por una voz europea única que represente a la Unión Europea en el exterior. Juncker explica que “somos un continente que ha sabido poner en marcha un mercado único sin ser ni Estado ni nación; y hemos introducido el euro sin ser ni un Estado ni una nación, sino un grupo de Estados, de naciones, que colaboran y cooperan integrándose cada vez más[1].

La amplia popularidad de la que Juncker goza en Luxemburgo se complementa con su reconocimiento y su prestigio en el entorno europeo. La Unión Europea necesita, hoy más que nunca, líderes que tengan un fuerte peso político no sólo en Bruselas, sino también en los Estados miembros. Las instituciones europeas necesitan un líder capaz de cohesionar y de aglutinar los intereses de los Estados miembros y de todos los ciudadanos y, a la vez, con ideas claras y sólidas convicciones sobre la visión de Europa. Estar al frente de una institución europea exige saber mediar y buscar el consenso entre los Estados, y no ser dirigido por dichos Estados. La amplia y fructífera experiencia de Jean-Claude Juncker durante las diversas Presidencias rotatorias de Luxemburgo en el Consejo, así como al frente del Eurogrupo, le avalan para poder representar con éxito el interés comunitario y el de todos los ciudadanos europeos.

“Quisiera que aquéllos que dudan de Europa recuerden el desastre al que nos condujo la falta de Europa (…). Quisiera que los Europeos estén más orgullosos de Europa. Somos el único continente que ha establecido la paz en su territorio[2]. Con tales afirmaciones, Jean-Claude Juncker evoca la memoria europea que no debemos olvidar, nos insta a conocer mejor Europa y a reconocer sus éxitos, que son de todos los europeos. En definitiva, nos muestra que está convencido de que es necesario conocer y recordar nuestro pasado para poder construir el futuro, porque Europa es pasado, es presente, pero sobre todo, es futuro.

 ——————————————————————————————

[1] Extracto de la entrevista realizada el 27 de enero de 2011 a Jean-Claude Juncker, Primer Ministro de Luxemburgo, por Elena Danescu, investigadora en el CVCE y responsable del proyecto de investigación “Pierre Werner y Europa”: http://www.cvce.eu/histoire-orale/unit-content/-/unit/22e64e56-f502-440b-86a2-4b509adbb26e/93b7d2ee-256f-4e70-8e09-c93d4fdfe87b#2f654e88-7a5c-4051-a195-333ebafc45ed_fr&overlay

Transcripción de la entrevista completa:

http://www.cvce.eu/obj/transcription_de_l_interview_de_jean_claude_juncker_luxembourg_27_janvier_2011-fr-62127eda-cc70-44b5-87b1-60823d036b45.html

[2] Ibid.

Para más información sobre el proceso de integración europea, visite la página web del Centro Virtual del Conocimiento sobre Europa (CVCE): http://www.cvce.eu

Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
Esta entrada fue publicada en Unión Europea y etiquetada , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s