UE – Cuba: ¿una nueva etapa en las relaciones bilaterales?

Autor: Rubén Ruiz Calleja

El pasado 10 de febrero, el Consejo Europeo de Asuntos Exteriores adoptó las directrices para abrir un diálogo político y negociar un acuerdo de cooperación entre la Unión Europea y Cuba, lo cual significará la revisión de las actuales relaciones diplomáticas con el régimen cubano. Actualmente éstas están basadas en la Posición Común de 1996, que condiciona el diálogo europeo con la isla a que se produzcan avances en materia de derechos humanos y de libertades en Cuba.

El Capitolio, La Habana (Cuba) / Wikimedia Commons

El Capitolio, La Habana (Cuba) / Wikimedia Commons

Entre 2003 y 2008, la relación UE-Cuba fue suspendida por el encarcelamiento por parte del régimen cubano de 75 opositores. El hecho de que hoy en día, a pesar de la Posición Común, 17 Estados miembros de la UE cuenten con acuerdos bilaterales privando a la Unión de una voz común hacia Cuba, ha propiciado el deseo de revisar la actual situación y de, así, presentar de cara a 2015 un nuevo marco de relaciones.

Dentro de este nuevo diálogo político que se quiere abrir se incluye la cuestión de los derechos humanos, que comprende el derecho de sindicación; el diálogo económico y la política de cooperación. Este nuevo marco tiene como fin promover una transición hacia un régimen democrático con pleno respeto a los derechos humanos y a las libertades individuales, los cuales estarán permanentemente evaluados a lo largo del proceso de diálogo.

La UE quiere estar presente en la transición cubana hacia la democracia. Pero es a Cuba a quien más conviene mantener buenas relaciones con la UE, puesto que es el primer inversor extranjero en la isla y su segundo socio comercial (después de Venezuela), con casi 2.000 millones de euros en exportaciones europeas a la isla, lo cual representa el 20% del total de comercio cubano. De la misma manera, la UE es el tercer mayor destino para sus exportaciones (21%). No en vano, Cuba se beneficia del sistema de preferencias generalizadas, por lo que puede introducir en el mercado europeo algunos de sus productos con reducciones arancelarias. Además, más de la mitad de los visitantes que Cuba recibe cada año proceden de la UE.

Por otra parte, durante el periodo 2011-2013, Cuba recibió de la UE 20 millones de euros gracias al instrumento europeo de cooperación al desarrollo, estableciendo tres sectores prioritarios: la seguridad alimentaria, el medioambiente y la adaptación al cambio climático; así como intercambios de conocimiento, formación y estudios; sin que todo ello implique cambios con respecto a la política de la UE respecto de Cuba.

Algunos de los países más reticentes al cambio de posición con respecto a Cuba, como Polonia y República Checa, han accedido finalmente a adoptar un nuevo marco en las relaciones. Por su parte, el Gobierno español ha pedido que, para que el Gobierno cubano pueda acceder a la ayuda de la Unión Europea, el régimen castrista lleve a cabo un importante número de reformas estructurales, a nivel político y en lo referente a la sociedad civil, a la cooperación al desarrollo, a la promoción comercial, así como al enfoque regional en el Caribe. El secretario cuarto de la Mesa del Congreso, Teófilo de Luis, ve “muy satisfactoria” la nueva postura europea y la considera “una oportunidad para trabajar por la democracia y la libertad en Cuba”.

Por su parte, el embajador de la UE en La Habana, Herman Portocarero, apuesta por un modelo para Cuba más cercano a los valores europeos, pero deja claro que la UE cuenta con “líneas rojas” en el proceso de normalización de relaciones con la isla, como garantizar los derechos humanos y la posibilidad de que grupos de la sociedad civil adquieran un estatus legal.

La amplia asistencia de 31 jefes de los 33 Estados latinoamericanos en la pasada cumbre de la CELAC en Cuba ha mostrado que el continente americano desea la integración de la isla. A pesar de que aún quedan interrogantes sobre las intenciones del régimen cubano de caminar hacia un Estado democrático donde se defiendan los derechos humanos y las libertades individuales, al régimen cubano no le queda otra opción que dar pasos en ese sentido si no quiere seguir aislado en Latinoamérica, sin diálogo con la Unión Europea y con el embargo de Estados Unidos.

Los ciudadanos cubanos deberán ser los mayores beneficiarios de este nuevo camino que va a emprender la UE con Cuba pero, sobre todo, cualquier intento de mantener presos políticos en las cárceles cubanas por parte del régimen castrista detendrá dicho proceso de diálogo, ya que la protección de los derechos humanos será una prioridad en las negociaciones, con vistas a un futuro acuerdo de cooperación con la isla.

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Este artículo fue publicado previamente en “Miradas de Internacional”:

http://www.miradasdeinternacional.com/2014/02/19/ue-cuba-una-nueva-etapa-en-las-relaciones-bilaterales/

Acerca de Rubén Ruiz Calleja

Alumnus of the College of Europe (Natolin) - Marie Skłodowska- Curie Promotion 2011-2012.
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